viernes, 30 de septiembre de 2011

EL TAPEO EN OTOÑO

Ya se ha pasado el verano. Los afortunados que hemos podido disfrutar de unas vacaciones, apenas nos quedan recuerdos de ellas, el moreno de la piel se nos ha ido definitivamente, y ya solo nos queda ver las fotos y los vídeos, para volver a rememorarlo.


La gente agraciada ha vuelto al trabajo, vendito trabajo y que no falte según están las cosas, los niños vuelven al colegio, parece que todo comienza de nuevo. Una parte de nosotros siente que vuelve a la rutina del día a día.

En el verano al tener los días más horas de sol y al haber normalmente pocas precipitaciones, parece que apetece más salir, sentarse en una terracita y disfrutar del tapeo en compañía de los amigos y familiares. Cualquier momento incita a salir a la calle.


Pero en otoño se puede también disfrutar perfectamente de este hábito.  Es más, a mi juicio el otoño y la primavera son las mejores estaciones del año para poder disfrutar del buen tapeo.

Es una época perfecta para hacer escapadas a ciudades preciosas de España, donde la cultura de las tapas y del tapeo estén bien impregnadas. La melancolía del otoño, con el caer de las hojas de los árboles, y el inicio del frío, hacen aún más bonito disfrutar de esas fechas en buena compañía, y disfrutando de una buena tapa.


En España normalmente los otoños no suelen ser fríos, y en gran parte de esta estación podemos disfrutar de días con temperaturas más que agradables, igual o mejor que el verano, puesto que no tenemos ese calor asfixiante con el que apenas dan ganas de hacer nada.


Además podemos disfrutar de una serie de tapas que normalmente no son servidas en verano, como los potes, las sopas, las cremas calientes, las tapas elaboradas con carne de caza, y otras muchas tapas más contundentes. 


Con la ley anti-tabaco ahora son muchos los establecimientos que han decidido poner terraza durante todo o gran parte del año, y acondicionarlas con estufas o calefactores para los días de verdadero frío. Así que los fumadores, no fumadores, los frioleros y los que no lo son tanto, ya no tienen excusa ninguna para ir a tapear. 


Una buenísima manera de salir de la monotonía diaria es irse de tapeo al menos una vez entre diario, a parte de la fija de los fines de semana.

Quedar con los amigos, familiares o compañeros de trabajo, a tomar unas cañas o unos vinos, y saborear de las magníficas tapas que nos brindan los establecimientos de nuestro país, eso no tiene precio.


Es gratificante para el estómago, pero también para nuestra salud mental. Puesto que nos ayudará a desconectar de los problemas o malos asuntos que tengamos, nos socializará con el resto de gente, y nos hará cargar las pilas para el resto de la semana, y así llegar en plena forma al viernes.


Y cuando nos queramos dar cuenta, estaremos comiéndonos ya las uvas.
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